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Una mezcla de sensaciones provoca entrar a un teatro cuando el duende del show está descansando. Cuando se prepara para una próxima función. Hay algo de solemnidad y, al mismo tiempo, una impresión certera de estar en el lugar donde se teje la magia. Esa magia que, por una o dos horas, le brindará a la gente una razón maravillosa para celebrar la vida: el arte, la cultura.

El teatro que nos recibe es el Selectro. Aquel cine de barrio ubicado en la zona Bombal de Ciudad (Cap. Fragata Moyano al 102) que los trabajadores del Sindicato de Luz y Fuerza de Mendoza abrieron un 13 de julio de 1967. Este año se cumplen 50 años de aquel acontecimiento y la buena noticia es que la sala continúa abierta y en plena actividad consolidando una atractiva agenda teatral. 

En aquel momento, la función inaugural proyectó el filme “Cuando tú no estás”, de Mario Camus, y la invitación decía: “Sala moderna, elegante, equipada con los últimos adelantos de la técnica”. Mientras más abajo se podía leer: “CALEFACCIÓN CENTRAL”. La razón del nombre es sencilla: se pensó en una conjunción entre lo “selecto” de la ubicación y “electrón”, en clara alusión a la actividad de los lucifuercistas.

El sitio que los trabajadores crearon como un espacio de participación colectiva destinado a toda la sociedad para la promoción cultural y el desarrollo de múltiples manifestaciones artísticas y educativas, en otras épocas supo ser “el re plan” de los fines de semana.

Era conocido por pasar películas de autor, reestrenó muchas cintas que estuvieron censuras de la última dictadura militar y la matinée con propuestas para los más chicos se convirtió en un clásico de los mendocinos. También fue cuna del rock local impulsando grandes bandas. Los Enanitos Verdes tocaron allí, por ejemplo.

La historia del teatro es de algún modo también la historia del país. Romina Cano Porras, quien tiene la concesión de la actual administración de la sala, cuenta que el Selectro no fue ajeno con el trascurrir de los años a las consecuencias del monopolio de las grandes cadenas comerciales norteamericanas que concentraron la exhibición del cine en los shoppings.

Aún se conservan las dos máquinas de proyección que están desde la apertura de la sala. Foto: Axel Loret.

Es por esta razón que la sala, cuenta, “sigue un tiempo funcionando y se convierte luego en un teatro. Eso hace que se modifique la estructura porque el escenario no estaba, tenía capacidad para 1.000 personas, la pantalla estaba al fondo y todo esto era butaca (señala el espacio con las manos). Ahora tiene 410 localidades”. De aquellos tiempos de película aún se conservan las dos antiguas máquinas de proyección Philips.

Confinado al alquiler de fiestas de fin de año y a eventos por el estilo, y salvándose de terminar sus días como playa de estacionamiento -como la suerte que corrieron la mayoría de los cines barriales- el Selectro tomó un giro inesperado hace tres años y medio atrás.

Romina Cano Porras, administradora del Teatro Selectro. Foto: Axel Lloret.

El sindicato le otorgó la concesión del teatro al actor Willy Olearte y a la Licenciada en Comunicación Social, Romina Cano Porras, para que se hicieran cargo de la administración. A partir de esta gestión es que hoy la sala se posiciona dentro de la escena cultural de Mendoza como un espacio de referencia para las figuras nacionales de Stand Up y la realización de comedias de gran producción local que se mantienen en temporada (algo inusual en la escena local). Actualmente, quien sigue activamente al frente de la administración es Romina. 

El desafío no fue sencillo y estuvo lleno de frustraciones en los primeros momentos, según comenta Porras. Desde pedir un taxi y que los choferes no supieran la dirección del teatro, hasta realizar funciones en las vacaciones de invierno y tener que suspender por falta de público.

“Nos costó mucho en el público joven hacer saber que existía un teatro, imponer que vengan al Selectro, mostrarles qué es el Selectro, porque el teatro estuvo súper posicionado en un público más grande, que sería la generación que ahora tiene 50, 60 años. Todos ellos saben lo que fue el auge del Selectro, porque ellos vinieron al cine, que fue en paralelo el auge del cine nacional, que le iba bárbaro en los 60, 70. Bueno, acá también. Pero los chicos jóvenes no tenían ni idea y nos costó un montón posicionarlo. Primero porque a la infraestructura le faltaba, a los servicios le faltaba, y a la programación también. Es que si vos no tenés una programación constante y de calidad es muy difícil que se genere el posicionamiento suficiente para que la gente sepa dónde está, qué hace y qué hay”, cuenta.

El teatro Selectro cumple 50 años y todos los espectáculos que se realicen durante el año están enmarcados dentro de los festejos. Foto: Axel Lloret.

Romina, quien además está especializada en Marketing y Gestión Cultural, es joven y tiene en la mirada esas ganas de querer conquistar el mundo. Su tesis universitaria fue sobre un plan de comunicación sobre el Selectro y gran parte de su tiempo y su energía están puestos aquí. Sabe, analiza y estudia los públicos, las propuestas y las estrategias más novedosas para que la sala vuelva a convertirse en un punto cultural de referencia en la comunidad.

En este camino fueron, según destaca, dos los hechos importantes para la puesta en movimiento del teatro. Uno fue un subsidio del Ministerio de Cultura de la Nación que ganaron hace dos años y que utilizaron para mejorar la infraestructura. “Hicimos todos los baños a nuevo, que se trató de recuperar bastante de lo que había, de reciclar. Abrimos y recuperamos todo el foyer, hicimos la boletería, hicimos la oficina comercial y mejoramos un poco el camarín”. (También se reacomodó el cartel luminoso de la entrada a la vista de los transeúntes).

A través de un subsidio del Ministerio de Cultura de la Nación se realizaron varios arreglos estructurales de la sala. Foto: Axel Lloret.

El segundo hecho tiene que ver con una apuesta en la programación. La llegada del show de los comediantes Luciano Mellera y Lucas Lauriente, que marcó el principio de algo que se convertiría más tarde en un punto de atracción y posicionamiento del lugar: el stand up. Ese fenómeno teatral que crece en proporciones inimaginables. 

A partir de aquel primer espectáculo que copa localidades, empiezan a llegar a la sala los shows de otros artistas del género, como Juan Barraza, Grego Rosello, Radagast, Dalia Gutmann, y muchos más. La lista es larga y continúa. Tal es así, que al presente no hay fin de semana sin que alguna figura del stand up nacional pise el escenario del Selectro.  Un nicho teatral más que interesante que Porras explica con conocimiento de causa y proyectando futuro:

“La gente que mueve el stand up es un target de gente de entre 20 y 30 años, que quiere decir, que si se le pone énfasis a ese público, tenés teatro para rato. Porque alguien que consume teatro desde los 20, 30, lo va a hacer hasta los 60, porque el fuerte del teatro es un público de 45 a 60 años. Si incentivamos esto te garantizás la concurrencia. Esto estaría buenísimo que se expanda a nivel cultural en Mendoza para que se amplíe, llegue a más gente y que el teatro sea una salida, como sucede en Buenos Aires. La gente allá dice: ‘es viernes, vamos al teatro’. Bueno, acá no pasa eso”.

“Mujer celosa…, marido mártir”. La primera co-producción del Selectro que fue un éxito de taquilla. Foto: archivo Sitio Andino.

Otro acierto fue el de lanzarse a la realización de “Mujer celosa…., marido mártir”. Una comedia con la dirección de Graciela Lopestri y Guillermo Troncoso que estrenó el 6 de diciembre del 2014 con un rotundo éxito. Fue la primera co-producción entre los artistas y el teatro y se mantuvo en temporada durante ese verano y varios meses después.

Con la misma modalidad después se montó la versión local de “La Fiaca” y ahora está en escena la tercera producción generada directamente desde el teatro que es “12 Princesas en Pugna”. 

Con un gran elenco de actrices encabezado por Lopresti, esta divertida comedia para adultos sobre las princesas de Disney que se presenta todos los sábados de junio y julio, debutó en el marco de la Fiesta Nacional del Teatro y llenó localidades. Aún sin formar parte de la programación oficial, el Selectro se sumó apoyando por afuera al prestigioso evento teatral.

Por ahora la modalidad de trabajo es similar al de una cooperativa. Todo se lleva a cabo con buena voluntad y desde la gestión independiente. Tanto de las personas que colaboran puertas adentro, como los artistas que buscan estar con su espectáculo en la sala. La forma de contratación se maneja a bordereaux (70% – 30%) o por alquiler del espacio. En casa caso se analizan las condiciones y el equipo del Selectro se pone a plena disposición de lo que necesite el show.

“El teatro da espacio para ensayos, brinda toda la estructura de la técnica (cuenta como socio con Rafael Navarta que aporta el equipo lumínico), brinda el espacio para hacer temporada, brinda la prensa. Son un motón de cosas que se alinean con las producciones. El espacio apoya desde donde puede”, asegura Porras.

En esta labor mancomunada es una pieza clave la productora local Crack, que hace poco cumplió un año de vida. Además de montar durante las vacaciones de invierno del 2016 el infantil “Congelados”, que le fue muy bien, durante la semana funciona como academia artística en las instalaciones del Selectro brindando talleres para chicos y adultos de teatro musical, canto, etc.

Otro aspecto a destacar del trabajo de posicionamiento actual del teatro, es su presencia en las redes sociales como Facebook e Instagram.

“Un poco la comunicación que hemos pensado a nivel redes, es tratar de meternos en el circuito generando contenido diferente. En comunicar de manera diferente una obra y no tan institucional, de mostrar la obra si hay que mostrarla, de generar videos fuera del contenido de la obra. Estrategias que van apuntadas más que nada a un público joven que es más difícil de atraer”, explica Romina.

Todos los espectáculos de este año realizados en el teatro están enmarcados dentro de los festejos por los 50 años del Selectro. De todos modos habrá un evento institucional para celebrar la fecha. Se trata de un concierto de jazz a cargo de la Orquesta de la Municipalidad de Capital. También se ha pensado una segunda opción orientada a un público juvenil en septiembre, pero aún no está cerrada.

El artista Marcelo Marchese está pintando un mural homenaje por los 50 años del Selectro. Foto: Facebook.

Además hay otras acciones acompañando el aniversario de la sala considerada patrimonio histórico cultural de los mendocinos. Se trata de un mural homenaje que está siendo pintado por el destacado artista Marcelo Marchese frente al teatro, por la misma calle Cap. Fragata Moyano, en una de las paredes del Hostel de los Artistas. (Sí, esto también hay que destacarlo: la zona se está poniendo culturalmente encantadora).

Por otra parte, la programación del Selectro hasta fin de año viene cargada de propuestas. Sigue en cartel “12 Princesas en Pugna”, regresan standaperos estrellas y para las vacaciones de invierno suben a las tablas 2 obras para los más chicos: “Cenicienta, el musical”, y la segunda temporada de “Congelados”, a partir del 10 de julio.

A esta sostenida oferta teatral se le suma una novedad con sonido amplificado. El espacio empezará a ofrecer recitales. “Vuelve el rock”, reza la divertida publicidad que por estos días circula en las redes para promocionar el acontecimiento.

En lo inmediato, hay fecha para que Palo Pandolfo toque en el lugar el 7 de julio. El músico y poeta llega con La Hermandad para presentar el disco “Transformación” y tendrá como banda invitada a los locales Lupus. La cita es a las 22 y la entrada es de $300 sector platea. Más adelante también está planificado que aterrice en las tablas de la sala Diego Frenkel.

“Lo que para mí significa este teatro, es que, lo amo. De verdad. Tengo mucho sentimiento porque le hemos puesto mucho. Hemos pasado muchas frustraciones. De pensar algo y que no funcione ni el 3% de lo que pensaste, de tirar para otro lado y que no funcione, y después te das cuenta que todo era cuestión de tiempo. Tiempo de que eso tenía que pasar. Creo que tiene que ver con el trabajo, la constancia, el empuje, mucha gente se acerca a este teatro con muy buena onda”, confiesa Romina Cano Porras sobre lo transitado hasta el momento.

De eso se trata, de tiempo. Poner en valor y defender un espacio artístico independiente haciendo que vuelva al esplendor de otras épocas no es fácil (y más aún en el contexto económico actual del país), pero el Selectro se ha puesto de pie en los últimos años gracias a una gestión inquieta y creativa que empuja hacia adelante. Además del apoyo de los trabajadores del Sindicato de Luz y Fuerza que están a disposición de lo que se necesite. Pueden faltar aspectos por mejorar y por crecer, es cierto, pero existen motivos suficientes para brindar. Un teatro de barrio sigue abierto y se sueña en acciones; haciendo camino al andar. 

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